Zielo las Beatas, una noche bajo las estrellas

Te imaginas pasar una noche bajo las estrellas, como si estuvieses durmiendo al raso en la montaña pero con todas las comodidades de una habitación de hotel? Pues en el Hotel Burbuja Zielo las Beatas esto es posible. Si quieres darle una sorpresa a esa persona especial, celebrar un aniversario o simplemente vivir una de las experiencias más especiales de tu vida, este lugar es para tí.

Halley, Kepler, Galileo y Copérnico

Conectado directamente con la astronomía, así es como se llaman las cuatro estancias de las que disponen en el hotel Zielo las Beatas. Cada una de ellas consta de una parcela privada, con diferentes espacios de relax y en la cual está ubicada la burbuja, en la que se dispone de total intimidad, pese a ser totalmente transparente. Gracias a un potente aparato climatizador y un nórdico muy acogedor en invierno, puedes estar en contacto pleno con la naturaleza sin pasar frío ni calor.

Así lo vivimos nosotros

Llegamos a media tarde con muchísima ilusión, parecíamos dos niños pequeños riendo y saltando, sin parar de hacer fotos y vídeos. Es muy especial entrar aquí por primera vez y ver el cielo desde la cama; y más cuando está tan despejado que te da pistas de lo que está por venir en cuanto oscurezca.

Va cayendo la noche y comienzan a vislumbrarse esos mágicos destellos, pudiendo nuestros ojos apreciar cada vez más y más estrellas. Algo así sólo es posible contemplarlo en lugares con muy poca contaminación lumínica, y hacía mucho tiempo que no disfrutábamos de semejante espectáculo. Y esta vez de una forma encantadora, nueva y diferente.

Era una noche fresquita de principios de otoño, pero aún así preferimos cenar en nuestra parcela privada. Sólo tuvimos que abrigarnos bien y sentarnos a disfrutar de una deliciosa cena que nos fueron sirviendo con una amabilidad exquisita y con total discreción. Todo estuvo delicioso, especialmente el chuletón que nos compartimos mano a mano!

Fue genial contar con la ayuda de Roberto, quien muy amablemente nos orientó el telescopio para poder ver la luna; fue un momento mágico, ver sus cráteres tan de cerca.

A medianoche nos dirigimos a la burbuja con jacuzzi, donde seguimos disfrutando del espectáculo de la lluvia de estrellas mientras degustábamos una copa de cava. Ideal para irnos a la cama bien relajados y caer rendidos bajo el maravilloso manto de las constelaciones.

Fue una noche mágica, y mágico fue despertar en ese lugar. La luz del amanecer lo hacía muy especial, y el recuerdo de esa infinidad de destellos de luz en mi mente, me hizo sonreír al percatarme de donde estaba, de que no había sido un sueño sino que el sueño se había hecho realidad.

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