Hotel Ferrero: un oásis de paz y tranquilidad

La primera de las 2 noches de nuestra escapada de celebración del aniversario la pasamos en el Hotel Ferrero, ubicado junto a la pintoresca población de Bocairent (Valencia).

fachada principal del Hotel Ferrero en Bocairent

Al traspasar la puerta de acceso a la propiedad, la frondosa vegetación a ambos lados del camino nos daba la bienvenida a este lugar del que unos buenos amigos nos habían hablado, y que se nos antojaba muy especial.

Al final del camino, la histórica masía ahora remodelada en hotel rural de 5 estrellas, se presentaba ante nuestros ojos, con sus fachadas de un tono de azul precioso. La sensación era muy positiva y todavía no habíamos bajado del coche!

A destacar el cálido recibimiento por parte de su personal, muy amable y a su vez cercano y familiar. Nos acompañaron a nuestra habitación, la Suite del Mirador y nos mostraron las instalaciones del hotel. Este es un hotel que cuenta con tan solo 12 habitaciones, por lo que la tranquilidad y la desconexión están garantizadas.

El hotel cuenta con un Spa, el cual pudimos disfrutar nosotros solos, con jacuzzi, sauna, duchas fría caliente y de aceites esenciales, una piscina climatizada y camas calientes. Qué decir del Spa? Pues que fue una maravilla! También teníamos a nuestra disposición un gimnasio super bien equipado, así como pistas de pádel y de tenis, y es que este hotel es propiedad de Juan Carlos Ferrero, uno de los tenistas más prestigiosos de nuestro país.

Para nosotros fue una gozada pasar la tarde en la piscina exterior del hotel. El agua estaba a una temperatura perfecta y se notaba super limpia. Alrededor de la piscina, varios maceteros con flores de colores preciosísimas, los cuales, como no podía ser de otra manera, tuve que fotografiar! Y a mí, esa fachada principal de la masía es que me encantó, no podía dejar de contemplarla. Será ese tono de azul, entre aciano y ultramar, que atrae tu mirada una y otra vez?

Todo en conjunto fue perfecto en nuestra estancia en el Hotel Ferrero, la verdad es que sienta muy bien desconectar y evadirse por completo en un entorno así. Para nosotros fue sumergirnos en un oásis en el que reina la paz y la tranquilidad, y volveríamos encantados una y otra vez.

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